Andalucía!


Espanha. Um país encantador. Sua capital é vibrante e seu interior, mágico, sedutor, como Sevilha. Sofisticado como Toledo. Ancestral como Segóvia. Imponente como Salamanca. Impressionante como o Valle de los caídos. Inspirador como Ávila. Ainda quero voltar a este país. Nele nasceu um homem que me impressiona, mesmo que eu não saiba colocar ame palavras o real motivo. Apenas me impressiona. Punto i basta. Falo de Federico García Lorca. Eu costumava falar “Lórca”, até o dia em que ouvi dizer que a pronúncia correta é “Lôrca”. Ainda não voltei lá para perguntar a um nativo. Reservo-me o direito de não me dirigir a um scholar local para sabê-lo. A empáfia me incomoda. Não ando atrás de verdades absolutas, por inexistentes, obviamente! Pois... Garcia Lorca (ó ou ô, aqui tanto faz...!) escreveu muito. Dentre suas várias obras está um poema que serviu de mote, se não, de pedra fundamental (matéria mesmo) para um número musical apresentado na sessão do prêmio Goya no corrente ano ((4) DELLAFUENTE- VERDE (GOYA 2025) Homenaje García Lorca - YouTube). Um número de canto e dança. A letra é um poema de Lorca. Identificado pelo google como “Verde que te quiero verde”. A considerar o que diz a edição das obras completas do escritor espanhol, publicada pela Aguilar, de Madri, em 1957, o poema leva por título “Romance somnanbulo”. É terceiro poema da série de 15 que compõem seu livro Romancero gitano (1924-1927). No google, para além do nome que toma o primeiro verso como título, consta que a data de publicação é 1928. Abstenho-me da obrigação de explicar o porquê, dado que o desconheço. as pessoas a quem é dedicado – não faço ideia de quem sejam – são as mesmas – na edição que tenho e no texto da rede que utilizo aqui literalmente iguais, por sorte!). Pensei em fazer uma tradução para colocar aqui, mas a síndrome macunaímica de que sou constante vítima, impossibilitou-me. Segue o poema no original

Romance somnanbulo

Federico García Lorca

A Gloria Giner
y
A Fernando de los Ríos

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura,
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con los ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas la están mirando
y ella no puede mirarlas.

*

Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
Pero ¿quién vendrá? ¿Y por dónde?…
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.
—Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando,
desde los puertos de Cabra.
—Si yo pudiera, mocito,
este trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
—Compadre, quiero morir
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
con las sábanas de holanda.
¿No ves la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?
—Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
—Dejadme subir al menos
hasta las altas barandas;
—¡Dejadme subir! dejadme
hasta las verdes barandas,
Barandales de la luna
por donde retumba el agua.

*

Ya suben los dos compadres
hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal
herían la madrugada.

*

Verde que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas.
Los dos compadres subieron.
El largo viento, dejaba
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca.
¡Compadre! ¿Dónde está, dime,
dónde está tu niña amarga?
¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!

*

Sobre el rostro del aljibe
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
La noche se puso íntima
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos
en la puerta golpeaban.
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.

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